Una plantilla de seguimiento semanal sirve para decidir, en pocos minutos por cliente, si la rutina de la semana siguiente se mantiene, progresa o se ajusta. Para eso necesita recoger cuatro bloques de información: cumplimiento del plan, rendimiento en los ejercicios clave, sensaciones y recuperación, y notas de técnica. Más campos que esos suelen quedarse vacíos.
A continuación tienes la plantilla con cada campo explicado, un ejemplo rellenado, una rutina de revisión en orden y los criterios para decidir cuándo tocar la programación.
Por qué revisar cada semana y no cada mes
La semana es la unidad natural del entrenamiento: la mayoría de programas se repiten o progresan de semana en semana. Revisar con esa frecuencia permite ver a tiempo una caída de cumplimiento, una molestia que empieza o un ejercicio que se ha estancado, y ajustar antes de perder un bloque entero.
Revisar cada semana no significa hablar con cada cliente cada semana. Significa mirar sus datos con un orden fijo y actuar solo cuando algo lo pide.
Para que la comparación funcione, fija el día de revisión, por ejemplo el lunes, y el periodo que cubre, de lunes a domingo. Si unas semanas revisas el viernes y otras el martes, los datos de esfuerzo y recuperación dejan de ser comparables.
La plantilla: campos y para qué sirve cada uno
Puedes montarla en una hoja de cálculo con una fila por cliente y semana, o usarla como guion dentro de tu herramienta. Los primeros campos los aporta el cliente; los últimos, tú.
| Campo | Qué registrar | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Sesiones | Programadas y completadas en la semana. | Cumplimiento de la frecuencia. |
| Volumen | Series hechas frente a series pautadas. | Saber si las sesiones se recortan. |
| Ejercicios clave | Carga y repeticiones de dos o tres ejercicios principales. | Ver progresión o estancamiento. |
| Esfuerzo percibido | RPE medio de la sesión o de los ejercicios clave, de 1 a 10. | Ajustar la intensidad si todo cuesta más o menos de lo previsto. |
| Recuperación | Sueño, energía y agujetas, de 1 a 5. | Detectar semanas de peor recuperación. |
| Molestias | Zona e intensidad de 0 a 10, si las hay. | Revisar técnica o derivar si persisten. |
| Técnica | Vídeo de un ejercicio y una nota breve. | Corregir antes de subir la carga. |
| Peso o medidas | Solo si el objetivo lo requiere, siempre con la misma rutina de medición. | Seguir la evolución corporal. |
| Nota del cliente | Texto libre: viajes, estrés, cambios de horario. | Contexto para interpretar el resto. |
| Decisión | Mantener, progresar o ajustar, y el motivo. | Dejar rastro de por qué cambia la programación. |
Un ejemplo rellenado
Así podría verse la semana de un cliente con objetivo de fuerza y tres sesiones programadas.
Con estos datos la decisión se toma en unos minutos y queda justificada. Sin ellos, sería fácil subir la carga del press por inercia sin haber visto ni la molestia ni el vídeo.
- Sesiones: 3 de 3. Volumen: 52 de 54 series; faltaron dos series de accesorios el viernes.
- Ejercicios clave: sentadilla 4 × 6 con 80 kg (la semana anterior, 4 × 6 con 77,5 kg); press de banca estancado en 60 kg por segunda semana.
- Esfuerzo percibido: 7 de media, parecido a la semana anterior.
- Recuperación: sueño 3 de 5 por cambios de turno; energía 3 de 5.
- Molestias: hombro derecho 2 de 10 durante el press, sin molestias fuera del entrenamiento.
- Técnica: vídeo de press de banca con los codos muy abiertos en las últimas repeticiones.
- Decisión: progresar sentadilla; mantener la carga del press, corregir la posición de los codos y volver a revisar el hombro la semana siguiente.
Rutina de revisión en diez minutos por cliente
El orden importa: empezar por el cumplimiento y las molestias evita tomar decisiones de progresión sobre una semana que no se entrenó como estaba previsto.
- Mira primero sesiones y volumen. Si están por debajo de lo habitual, eso condiciona todo lo demás.
- Revisa las molestias. Cualquier molestia nueva o que aumenta tiene prioridad sobre la progresión.
- Comprueba los ejercicios clave: si suben, se mantienen o bajan.
- Cruza el resultado con el esfuerzo percibido y la recuperación para entender por qué.
- Revisa el vídeo de técnica, si lo hay.
- Escribe la decisión y un único mensaje al cliente con lo más importante.
Cuándo mantener, progresar o ajustar la rutina
Estos criterios sirven de guía; tu conocimiento del cliente decide en los casos dudosos. Si una molestia persiste o aumenta pese a los ajustes, recomienda al cliente una valoración con un fisioterapeuta o un médico.
- Progresar: cumplimiento completo, esfuerzo igual o menor que el previsto, técnica estable y sin molestias.
- Mantener: rendimiento estable pero esfuerzo más alto de lo previsto, peor recuperación o una semana atípica por causas externas.
- Bajar o cambiar de variante: molestias que se repiten, técnica que empeora con la carga o varias semanas de estancamiento con buen cumplimiento.
- Rediseñar: cumplimiento bajo durante varias semanas pese a las conversaciones. El problema es el encaje del plan, no el esfuerzo del cliente.
Cómo conseguir que el cliente rellene su parte
La plantilla solo funciona si el cliente registra. Reduce su parte a lo que solo él puede aportar, es decir, sesiones hechas, cargas, esfuerzo, molestias y comentarios, y completa tú el resto. Pídele que lo anote al terminar cada sesión, no el domingo por la noche de memoria.
Devuelve siempre algo a cambio: un comentario breve sobre su semana, una corrección técnica o un gráfico con su progreso. Cuando el cliente ve que sus datos se usan, es más fácil que siga registrando.
Cómo aplicar la plantilla con Sport-IA
En Sport-IA buena parte de la información de esta plantilla ya está en la plataforma: las rutinas asignadas en el calendario de planificación muestran qué se ha entrenado, las gráficas de progreso y de peso enseñan la evolución, y los vídeos con corrección técnica con IA te dan la parte de técnica con referencias visuales.
Puedes guardar tus rutinas como plantillas para reutilizarlas, asignar programas de valoración cuyos resultados y vídeos te llegan directamente y gestionar las citas de revisión desde el calendario. Si trabajas con clientes con molestias, el mapa corporal de dolor y la historia clínica completan la foto.
